martes, 18 de octubre de 2011

Señales de calma

En El lenguaje de los perros: las señales de calma, libro breve y fascinante, Turid Rugaas ofrece un catálogo de gestos que el perro utiliza para comunicarse, tanto con otros perros como con nosotros. Es fruto de años de observación y de análisis por parte de esta adiestradora y escritora noruega, que demuestra en todos sus trabajos una capacidad y una sensibilidad realmente especiales.

Leerlo constituye una invitación a mirar a los perros, el tuyo y los demás, de otra manera, a intentar interpretar qué quiere decir cuando da un rodeo, cuando olisquea el suelo o cuando desvía la mirada. Es increíble la cantidad de mensajes que puedes traducir si conoces el idioma.

Un ejemplo: el bostezo. Dice Rugaas:
"El perro puede bostezar cuando alguien se inclina sobre él, cuando tu voz suena enfadada, cuando hay gritos y discusiones en la familia, cuando está en el veterinario, cuando alguien camina directamente hacia él, [...] cuando las sesiones de adiestramiento se prolongan demasiado y el perro se cansa, cuando le has dicho que no por algo que no te gusta que haga... y en muchas otras situaciones".
Cuando regaño a Sirio porque se está portando mal, él siempre bosteza. A mí me parecía una especie de burla, como si un niño al que su padre o su maestra le están regañando, se pusiese a bostezar. Después de leer a Rugaas, me di cuenta de que Sirio bostezaba porque sabía que estaba enfadada e intentaba calmarme. Me estaba diciendo: "tranquila, por favor, no te pongas así".

Pero lo mejor es que conocer el idioma no sirve sólo para entender. ¿Por qué no intentar también comunicarnos con ellos? Yo lo hice con el bostezo y funcionó.

Sirio no ladra casi nunca, salvo cuando nos ve alejarnos y no puede seguirnos porque se ha quedado dentro de casa o en el coche. Ladra un poco y, cuando nos pierde de vista, se calla.

Sin embargo, si hay algún ruido desacostumbrado en la calle o si oye a otro perro, tiene la costumbre de salir a la terraza y ladrar. No me gusta que lo haga porque puede molestar a los vecinos, sobre todo si es de noche. Así que, cuando lo oigo, lo llamo y le bostezo en la cara. Un gran bostezo, sacando bien la lengua. Le estoy diciendo: "no te preocupes, todo va bien". Mano de santo. Deja de ladrar y se va tan tranquilo a su sitio.

Hay muchas más señales, además del bostezo. Vale la pena leer el libro y empezar a practicar idiomas.


La cita de Rugaas la he copiado de la traducción que C. Rojas ha publicado en la web 
de la FAPA, tomando como fuente un resumen que está en la propia página de Rugaas.

2 comentarios:

Todosobre-perros dijo...

Escribí un articulo hace unos meses sobre el lenguaje corporal de los perros, pero me gustaría profundizar mas en el tema y este libro la verdad es que parece estar muy bien.

Gracias por el articulo y un saludo!! ^^

Marcela dijo...

Todosobre-perros, sí te interesa el tema deberías leerlo, es ya un clásico.

También habla mucho de lenguaje corporal el que estoy leyendo ahora, "Al otro lado de la correa", de Patricia McConnell. En cuanto lo acabe, haré una entrada comentándolo.

Saludos y gracias por la visita.